«

»

Apr
03
2016

¿Usted cree en Jesús?

Este texto está dirigido sólo a las personas que creen en Jesús. Si usted no cree, ni se moleste en leerlo porque se va a poner de mal genio, no va a entender y quizá hasta se cierre más de lo que ya está.
 
Pero usted que es cristiano, católico, testigo de Jehová, incluso mormón ¿Usted sabe por qué Jesús es tan especial? ¿Usted sabe qué hace a Jesús diferente de todos los otros hombres buenos que han llegado al mundo con enseñanzas hermosas, con mensajes tan elevados y con ideas tan extraordinarias?
 
En primer lugar, vamos a partir de un punto en el que no debería haber discusión, pero por las dudas es mejor dejarlo claro: Jesús es un hombre real, que vivió realmente entre nosotros y del cual escribieron, no solamente los autores de los evangelios y las cartas apostólicas; también los historiadores judíos y romanos lo mencionaron en sus relatos de los hechos más importantes de sus civilizaciones.
 
Sin embargo, además del Jesús histórico hay un Jesús cuyas crónicas han sido narradas por los testigos que las vivieron directa o indirectamente, como el caso de Lucas, y estas crónicas han llegado a nosotros con el nombre de Evangelios.
 
Quizá lo que muchos no dimensionan es que para un judío de la época de Jesús, dar testimonio de un hecho era un asunto demasiado delicado, por una sencilla razón: Un testigo debía poner su vida como garantía de su testimonio. Y no era que la ley permitía matar al quien diese falso testimonio, es que ley mandaba a matar al falso testigo. De permitir a obligar hay un trecho muy largo que muy pocos estaban dispuestos a recorrer.
 
Los hechos narrados en los evangelios no son mitos elaborados por hombres que quisieron engrandecer la figura de Jesús, de hecho, en no pocas ocasiones se revela que los discípulos no entendían las palabras de su Maestro. ¿Qué sentido tiene contar una historia con detalles que empequeñecen a las personas que lo cuentan?
 
Si los discípulos de Jesús inventaron esas anécdotas ¿por qué escribir las tantas ocasiones en que Jesús los regañó? ¿por qué no omitir los tantos errores que ellos cometieron? ¿por qué, incluso, no pulir un poco su imagen en los libros? Al final del día, fueron ellos quienes quedaron para seguir con la obra. Si las crónicas no son fidedignas ¿por qué no adornarlas un poco para quedar mejor a la vista del público?
 
Si una persona afirma que cree en Jesús, debería preguntarse ¿qué creo de Jesús? ¿Usted cree que él realmente es el Cristo? ¿Usted cree que es el Hijo del Dios viviente? ¿Cree que Jesús es Dios?
 
Y es fundamental responderse estas preguntas, porque esa es la base de la fe. Si usted tiene alguna duda para poder responder afirmativamente cualquiera de las preguntas anteriores, usted no cree en Jesús, usted necesita conocerlo para poder creer en él, porque está diciendo que Jesús es mentiroso.
 
No obstante, si usted respondió afirmativamente a todas esas interrogantes, ahora Yo le pregunto ¿Quién es su Dios? ¿Jesús? ¿Usted está obedeciendo a Dios? ¿Usted está cumpliendo la palabra de Dios? ¿Usted está haciendo lo que Jesús mandó a hacer? O mejor ¿Usted sabe qué fue lo que mandó a hacer Jesús? Y no me diga que mandó a amarnos los unos a los otros, porque entonces me tocaría preguntarle ¿usted sabe en qué consiste el amor de Jesús?
 
Resulta que si usted lee los salmos va a encontrar a Jesús. Sí, ahí está su clamor, ahí está su promesa, ahí está su vida narrada antes de su nacimiento. ¿No lo sabía? ¿No me cree? Lógico, no me crea, mejor créale a Jesús cuando le dijo tantas veces a la gente que Moisés, los salmos y los profetas hablaban de él.
 
Resulta que si usted lee las profecías de Isaías, Jeremías, Ezequiel y muchos otros, va a encontrar a Jesús. ¿No me cree? Créale a Jesús, porque incluso después de resucitar se sentó con sus discípulos a explicarles lo que las Escrituras decían de él, desde Moisés hasta los profetas.
 
Ningún otro libro sagrado de ninguna religión contiene tantas profecías que se hayan cumplido en un solo hombre.
 
Lo que hace a Jesús único es que él es la revelación de toda la palabra de Dios dada a los hombres por medio de los profetas. Dios habló y Jesús cumplió la palabra de Dios.
 
Dios habló y dijo lo que iba a venir y dijo que el Cristo debía ser entregado a los hombres, que iba a ser traicionado, que iban a pagar 30 monedas de plata por él, que iba a ser azotado, que iba a padecer en manos de pecadores, que iba a morir y que al tercer día resucitaría. Si usted no quiere creer en la resurrección, esa es su decisión, pero absolutamente toda la vida de Jesús fue el cumplimiento de la palabra de Dios… incluyendo la resurrección.
 
Si usted dice que cree en Jesús, Yo le pregunto ¿Qué cree de Jesús? ¿Usted se ha tomado el tiempo para conocerlo? ¿Se ha tomado el tiempo para escudriñar en las escrituras qué se dice de él?
 
Dimensione cuán importante es para Dios su palabra que aun costando el padecimiento y la muerte de su hijo no cambió ni una coma ni un acento, su palabra se cumplió. Dios dijo cómo iban a suceder las cosas y así sucedieron… aunque para ello su hijo haya tenido que sufrir lo indecible para que la promesa del perdón de pecados fuera realidad.
 
Si usted dice creer en Jesús, sepa algo, él dijo que no hay mayor amor que el de aquel que da su vida por los amigos… Él nos mandó a amarnos los unos a los otros como él nos amó y él nos amó dando la vida ¿Usted está dando la vida?
 
No estamos hablando de hacerse matar por los demás, estamos hablando de dar la vida. Jesús dijo que sus palabras son espíritu y son vida, entonces, dar la vida es dar a los demás la palabra de Jesús, es decir, cumplir la comisión que él nos dejó “Id y predicad el evangelio a todas las naciones”. Ese es el mandamiento del Cristo, del Hijo de Dios. Así se da la vida.
 
Pero si usted es de los que piensa que Dios es misericordioso y no importa en lo que crea la gente, con tal y sea buena y no le haga daño a nadie, que Dios no va a dejar que nadie se pierda… le pregunto ¿Cuánta más misericordia que haber derramado la sangre de su hijo para usted tenga vida eterna? ¿Quiere más misericordia que esa?
 
Si usted, aun conociendo la misericordia de Dios, decide que está bien creer en cualquier cosa con tal y sea bueno, usted está pisoteando la sangre de Jesús, usted está despreciando la gracia, el favor, el regalo, la misericordia del Padre… Si usted no quiere aceptar el nuevo pacto, tiene todo el derecho a permanecer en el pacto antiguo y tratar de ser bueno para ver cómo le va con sus propias obras delante de Dios.
 
Pero si hoy usted se da cuenta que quizá no cree tanto como pensaba… si usted hoy decide abrir la Biblia y empezar a conocer a aquel cuya sangre selló un pacto que al aceptarlo lo hace a usted hijo de Dios y, como tal, heredero del Reino… si usted hoy logra dimensionar el regalo del perdón de sus pecados por la gracia del Padre, por la sangre de Cristo, y entiende que es por el ejercicio de su voluntad que va a creer realmente en Jesús, usted va a comenzar a experimentar una vida absolutamente nueva.
 
Si usted hoy toma la decisión de empezar a conocer a Jesús, usted estará dando el primer paso de la vida eterna, usted está comenzando la carrera de la vida eterna.
 
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado” (Juan 17:3)
 
Adriana Pedroza Ardila.

Leave a Reply