Y entonces levanté la mirada y vi títeres con complejo de titiriteros.  Observé más, busqué los detalles en las miradas, en las expresiones del cuerpo, en ese lenguaje único de las energías y pude ver a los titiriteros haciéndose pasar por títeres.  Entonces entendí que hay gente lo suficientemente pobre como para negarse a sí mismo en la búsqueda de algo que se parece al poder.

Y digo que se parece porque al final no hay poder externo que dure, que se mantenga, que se sostenga en el tiempo sin el poder que viene de adentro.

¡Pobres!

2 Responses to Títeres y titiriteros
  1. Aparecen también en el transcurso de la obra otros objetos de distinta índole (nuevamente una escena con muñecas antiguas, máscaras, muñecas tipo Barbie descabezadas, etc.) pero los dobles humanos al haber sido construidos a imagen y semejanza del actor se imprimen con el carácter más tenebroso, incluso preexisten a la mirada sobre la obra. Al terminar el espectáculo es notoria la cantidad de espectadores que se acercan a estos objetos que, serviciales hasta el extremo, quedan desperdigados por el escenario para ser vistos de cerca y poder ser tocados. Sin embargo este tipo de acercamiento físico a los objetos-maniquíes no es frecuente en nuestros otros espectáculos. Tampoco se acercarían a los actores si estos estuvieran ahí esperando que la gente desalojara la platea. Creo que el público necesita confirmar que eran realmente muñecos y de esta manera su sufrimiento (el del público) podría atenuarse un poco, del mismo modo que en los espectáculos de títeres para niños al terminar la función los titiriteros, ya con las luces de la sala prendidas y la cara descubierta, muestran los muñecos y su funcionamiento a los niños para que, al conocer el truco, no tengan más miedo. Es que hay una tremenda obscenidad simplemente ya en el hecho mismo de mover un objeto. Ya que el objeto no debería moverse. La inmovilidad es su estado natural. Pero paradojalmente ver esos objetos quietos en el escenario es necesitar que se pongan en marcha. Un objeto factible de ser movido, en inmovilidad, conlleva un latente llamado al movimiento. Una tensión que marca con más intensidad ese estado de quietud.

    • Y quizá al final de la obra se miren entre ellos, las barbies descabezadas, los caballos sin riendas, los caballeros sin armaduras y ¿por qué no? los titiriteros sin títeres, los títeres sin cuerdas, todos los rostros desnudos para verse alguna vez tal cual son. ¿Acaso hay algo más tenebroso en este circo demencial?

      Se vieron como son y vivieron confundidos para siempre…


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