Fue justamente cuando me dijo “Está bien, puede que tengas razón, pero por favor ni se te ocurra escribir eso”… en ese momento supe que debía parar todo y sentarme a escribir.

Hoy el mundo amaneció de luto, como si no lleváramos décadas de luto. Hoy todo el mundo llora los muertos de París como si fueran sus propios muertos, esa misma gente que ha volteado la mirada cuando los muertos son de Palestina o de Siria; ese mismo mundo al que nada le importan los muertos de Guatemala, los desaparecidos de Ayotzinapa, los mismos 150 muertos que cada semana cobra el hampa común en Venezuela, los muertos por falta de atención médica en Colombia o los que perecen a causa de las sequías provocadas por las empresas mineras que dejan sin agua a las poblaciones más vulnerables en ese país.

No es que no me importen los muertos de Francia, porque para mí toda vida es sagrada; lo que me molesta hasta la médula es la doble moral de esa sociedad tan educadita y formadita de occidente que selecciona a placer qué vidas son sagradas y cuáles pueden ser cercenadas.

El intelectual clase media latinoamericano está sufriendo por los atentados en París, se indigna, escribe con las vísceras, porque es Francia, porque los terroristas usan el nombre de Dios. Y, me pregunto Yo, así de lo más políticamente incorrecto ¿No está mal cuando lo hacen en el nombre del dios de este mundo? ¿Si se mata por poder o dinero no es malo?

¿Por qué no hay la misma fuerza en la reacción por la muerte de niños víctimas de trata de blancas? Importantes empresas a nivel mundial usan trabajo infantil de países del tercer mundo para reducir costos, las más grandes empresas de la moda explotan al trabajador de los países pobres, contaminan el agua y el aire en los países pobres, matan lentamente a la población de estos pedazos de tierra y a los ciudadanos educaditos de estas calles les importa un pito ¡Pero no toquen a París!

Y es esa misma indolencia lo que hace que se genere un inmenso resentimiento social dentro y fuera de las naciones. Nos odiamos mutuamente, para nosotros todos los árabes son terroristas y para ellos todos nosotros somos el enemigo. Y el comportamiento humano lleva a la gente a decir cosas como “Que los maten a todos, que los saquen de Europa, que se jodan con sus guerras” como si esas guerras no hubiesen sido originadas por el actuar europeo en los años de conquista.

No justifico la violencia desde ninguna perspectiva, pero a quienes sienten en este momento que deberían expulsar de Europa a todos los musulmanes, Yo le invito a pensar un poquito más acá del charco y empiece exigiendo en su país que la vida de sus conciudadanos sea respetada y valorada. Mire a su lado, mire un poco más allá de su burbuja y piense cuántas veces ha callado ante una injusticia cometida contra una persona porque ese no es su problema. Los problemas no se barren debajo de la alfombra, los problemas se enfrentan, porque más tarde o más temprano nos explotan en la cara… literalmente hablando.

¡Ah! ¡Por el amor de Dios! Cuando piense decir que hay que acabar con la violencia y el terrorismo islámico, chavista, castrista y cualquier cosa que esté del lado de aquello que usted aborrece, piense en el terrorismo generado por aquellos elementos que están del mismo lado ideológico que usted y están jodiéndole la vida a esa gente que a usted no le importa.

Adriana Pedroza Ardila.

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