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Jan
16
2016

Seminario de Teología: Los que quieren dar la Vida. Clase 6.

Seminario de Teología: Los que quieren dar la Vida. Semestre II-2015.
Clase 6.
Tema: ¿Quiénes son los demonios?
En la clase anterior surgieron interrogantes a las que no se les dio respuestas para evitar distraer la atención de nuestro objetivo principal, el cual es conocer a Jesús y tener vida en su nombre. Sin embargo, en el estudio de la palabra, y aun cuando nuestro objetivo esté claro, pueden presentarse dudas en torno a temas relacionados.
¿Cómo abordar esas interrogantes sin desviarnos de nuestro propósito? En primer lugar, es preciso recordar que cualquier pregunta que surja a partir de la lectura de la Biblia la debemos responder con la misma Biblia.
A modo ilustrativo, si quisiéramos saber qué es un asno, a partir de las descripciones que se hacen de estos animales en la Escritura, podríamos deducir sus principales características.
Génesis 44:13 Al ver esto, los hermanos de José se rasgaron las vestiduras en señal de duelo y, luego de cargar sus asnos, volvieron a la ciudad.” (NVI) Son animales de carga.
Génesis 22:3Abraham se levantó de madrugada y ensilló su asno. También cortó leña para el holocausto y, junto con dos de sus criados y su hijo Isaac, se encaminó hacia el lugar que Dios le había indicado.”  Son un medio de transporte.
Números 22:28 “Entonces Jehová abrió la boca al asna, la cual dijo a Balaam: ¿Qué te he hecho, que me has azotado estas tres veces?” Los asnos no hablan.
Otro ejemplo, si quisiéramos saber qué es un denario, podemos deducir por el mismo texto bíblico lo más importante acerca de un denario.
Mateo 20:2 “Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña” Es un medio de pago.
Mateo 22:19 “Mostradme la moneda del tributo. Y ellos le presentaron un denario.” Es una moneda.
Lucas 10:35 “Otro día al partir, sacó dos denarios, y los dio al mesonero, y le dijo: Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese.” Es una moneda de alto valor.
Para saber qué son los demonios, vamos a emplear la misma estrategia. Revisaremos el texto bíblico para dar respuesta a las interrogantes y al mismo confrontar la palabra de Dios con la creencia popular acerca de estos seres.
En el libro ‘La adivinación diabólica’ San Agustín escribiría “La naturaleza de los demonios es tal que por la sensibilidad de los cuerpos etéreos son superiores fácilmente a la sensibilidad de los cuerpos terrenos“ Y más adelante añadirá “Digo, pues, que o los demonios, es decir, las potestades aéreas, dudaban que podían sucederles los oráculos que conocían por los profetas (…)”   Con lo cual da a entender que los demonios son Ángeles Caídos.
En el catecismo de la Iglesia Católica, en el numeral 391, encontramos la siguiente afirmación “El Diablo y los otros demonios fueron creados por Dios con una naturaleza buena, pero ellos se hicieron a si mismos malos”, y en el numeral 392 del mismo documento leemos que “esta caída consiste en la elección libre de estos espíritus que rechazaron radical e irrevocablemente a Dios y a su Reino”.
Más adelante, en el numeral 1673, se señala “Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (cf. Mc 1:25s), de El tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar. (cf. Mc 3:15; 6:7,13; 16:17). En forma simple, el exorcismo tiene lugar en la celebración del Bautismo. El exorcismo solemne sólo puede ser practicado por un obispo o un sacerdote con el permiso del obispo. En estos casos es preciso proceder con prudencia, observando estrictamente las reglas establecidas por la Iglesia. El exorcismo intenta expulsar a los demonios o liberar del dominio demoníaco gracias a la autoridad espiritual que Jesús ha confiado a su Iglesia.”
De aquí surge la creencia, generalmente aceptada, de que los demonios son Ángeles Caídos y sólo un emisario autorizado por el Vaticano puede expulsarlo mediante la práctica conocida como exorcismo.
Sin embargo, en las escrituras sagradas nunca se llama Demonio a Satanás, ni a los Ángeles Caídos. A estos se les llama principados, potestades, huestes de maldad, pero nunca demonios. Y a los demonios se les llama demonios o espíritus inmundos.
A continuación procederemos a revisar qué dice la Biblia sobre los demonios, de manera que podamos entender qué son y, en contraste, revisaremos qué dice sobre los ángeles caídos.
En Mateo 12 leemos que le llevaron a Jesús un endemoniado, ciego y mudo, y Jesús le sanó. En el versículo 43 Jesús diceCuando el espíritu inmundo sale del hombre, anda por lugares secos, buscando reposo, y no lo halla” (Mateo 12:43).
De lo anterior podemos deducir que los demonios también son llamados espíritus inmundos y habitan en el hombre.
Acerca de los ángeles caídos, leemos en Efesios 6:12 “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” Los ángeles caídos se encuentran en las regiones celestes.
En Lucas 8:26-39 se narra la historia del endemoniado gadareno. Cuando Jesús mandó al espíritu inmundo que saliera del hombre (v.29), los demonios le rogaron que los dejase entrar en los cerdos. (v.32) De esto se desprende que los demonios necesitan un cuerpo.
En Job 1:7 se relata una conversación entre Jehová y Satanás “Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella. Es decir, los ángeles caídos tienen una movilidad muy superior.
Mientras que los demonios tienen una movilidad muy limitada. El evangelista Marcos relata que los demonios que estaban en el gadareno, cuando hablaban con Jesús “(…) le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.” (Marcos 5:10)
Mateo 12:44. Entonces dice: Volveré a mi casa de donde salí; y cuando llega, la halla desocupada, barrida y adornada.” Para el demonio, el cuerpo humano es su casa.
Además, los demonios presentan condiciones físicas que afectan al cuerpo que toman “Entonces fue traído a él un endemoniado, ciego y mudo; y le sanó, de tal manera que el ciego y mudo veía y hablaba.” (Mateo 12:22)
También en Marcos 9:25 se hace referencia a esta característica Y cuando Jesús vio que la multitud se agolpaba, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: Espíritu mudo y sordo, yo te mando, sal de él, y no entres más en él.”
De Hebreos 1:14 sabemos que los ángeles son espíritus ministradores y los espíritus no tienen cuerpo como los humanos. En Lucas 24:37-39, el evangelista narra el momento en que Jesús aparece a sus discípulos luego de la resurrección.37. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían espíritu. 38. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? 39. Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.”
Como podemos ver, los ángeles son espíritus y como tales no tienen cuerpo físico.
Los demonios que atormentaban al gadareno “(…) le rogaban que no los mandase ir al abismo.” (Lucas 8:31) ¿Qué es el abismo? ¿A dónde temían ir?
En Romanos 7:7 se encuentra la respuesta. Pablo escribe o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos).” De lo cual comprendemos que el abismo es el lugar a donde van los muertos.
Y vale la pena aclarar que una vez en el abismo no es posible salir de allí.
“22. Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23. Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24. Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25. Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26. Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. (Lucas 16:22-26)
Es por ello que los demonios reclaman a Jesús un tiempo, pues no querían ir aún al abismo Y clamaron diciendo: ¿Qué tienes con nosotros, Jesús, Hijo de Dios? ¿Has venido acá para atormentarnos antes de tiempo? (Mateo 8:29)
De aquí surge la pregunta ¿por qué los demonios piden no ser atormentados antes de tiempo? ¿De qué tiempo hablan?
En Génesis 6:3 encontramos que Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Este es el tiempo que el espíritu del hombre podrá morar sobre la tierra, luego de este plazo, si muere sin aceptar la salvación del evangelio, va para el abismo.
Como ya vimos, los ángeles caídos andan en las regiones celestes, no en el abismo. La tierra es su cárcel, entendiendo por tierra este universo creado y por regiones celestes el cielo de este universo.
La tierra, es decir, este universo, es la cárcel de Satanás y los ángeles caídos Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Apocalipsis 12:9)
Judas 1:6: “Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día”
Mateo 25:41 “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”
En resumen podemos extraer las siguien características:
Demonios: También se llama Espíritu inmundo. Habita en el hombre. (Mateo 12:43). Necesitan un cuerpo, si no, andan sin reposo (Lucas 8:32) (Mateo 12:44) Movilidad limitada (Marcos 5:10) Los demonios tienen grados de maldad, hay unos peores que otros (Mateo 12:45) Presentan limitaciones asociadas al cuerpo físico (Mateo 12:22) (Marcos 9:25) Su destino es el abismo (Lucas 8:31) de donde no pueden salir.
Ángeles Caídos: Habitan en las regiones celestes. (Efesios 6:12) Movilidad ilimitada (Job 1:7) No tienen grados de maldad, todos los ángeles caídos son malos. (Efesios 6:12). No tienen cuerpo físico. (Hebreos 1:14) (Lucas 24:39). Su destino es el fuego eterno (Mateo 25:41)
Si observamos detenidamente, los demonios no tienen característica de ángel caído. Sin embargo, podemos afirmar que los demonios tienen características de ser humano.
Los demonios son espíritus de los muertos sin Cristo.
La palabra demonio viene del griego daimon y su uso es muy anterior a la escritura de los evangelios. En la antigüedad los pueblos paganos rendían culto a los muertos.
En la palabra de Dios encontramos clara prohibición de hablar con muertos. En Deuteronomio 18:10-11 Jehová da orden expresa al pueblo de Israel 10. No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11. ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.
La Biblia prohíbe expresamente dar culto a los muertos, sin excepción alguna.
Isaías 8:19 “Y si os dijeren: Preguntad a los encantadores y a los adivinos, que susurran hablando, responded: ¿No consultará el pueblo a su Dios? ¿Consultará a los muertos por los vivos?”
La Biblia nunca asociará a los ángeles caídos con los demonios. Los demonios son, según la escritura, espíritus de los muertos, que buscan entrar en cuerpos y traen las enfermedades y los males que ellos mismos portan: ceguera, sordera, mudez… O también características que tuvieron estando en vida, como el caso de la adivinadora (1 Samuel 28:7 y Hechos 16:16)
Aunque no todas las enfermedades son causadas por demonios, ni todos los demonios traen consigo enfermedades (pueden traer vicios, accidentes o cualquier otro mal), debemos entender que el origen de todas las enfermedades es espiritual “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” (Romanos 5:12)
El pecado de Adán causó su muerte espiritual y la muerte espiritual del hombre y ello trajo consigo toda clase de condenación; pero en Jesús se halla la dádiva del perdón de los pecados y la vida del espíritu y, con ella, el fin de la maldición:
“para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.” (Mateo 8:17)
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados” (Isaías 53:4-5).
Jesús vino para dar gloria al Padre y ofrecernos el perdón de los pecados y la vida eterna. Cumplir la ley, ser buena persona, no es el camino para tener la vida en el espíritu y heredar el Reino de Dios junto al Hijo. El único camino para la salvación es Jesús y quien no cree en el Hijo de Dios es condenado, y cuando muere el cuerpo su espíritu no alcanza el descanso eterno.
En palabras del mismo Jesús “17. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. 18. El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” (Juan 3:17-18)
Por eso el mandato es claro: predicar el evangelio. Quien cree en Jesús, como dice la escritura, obedecerá a su palabra y cumplirá el mandato dado por el Hijo de Dios, para que nadie se pierda, para que crean que Jesús es el Hijo de Dios y para que creyendo tengan vida en su nombre.
“15. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 16. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. 17. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; 18. tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. 19. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. 20. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.” (Marcos 15-20)
Basado en la Clase 6 del Seminario de Teología Los que quieren dar la vida. Dictado en la Iglesia Cristiana Palabra Viva por el teólogo/pastor Diego Felipe Albarracin Ramirez.
Para ver clase completa siga el enlace https://www.youtube.com/watch?v=dMG…

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