LAS COLECCIONISTAS DE HOMBRES
 
En el caso Venezuela, no hay duda alguna que las sumas de dinero invertidas en belleza varían según el estrato social, pero el esfuerzo –por lo general– no depende del apellido ni de la cuenta bancaria, pues ricas y pobres, flacas y gordas, bonitas y feas, hacen lo posible –y a veces más– para ser vistas como mujeres deseables.
 
Busquen sexo o matrimonio, un empleo o librarse de una multa, salgan con las amigas o con la nueva conquista, a las mujeres les gusta atraer la atención del entorno y en eso pierden muchísimo dinero, tiempo y energía. En Venezuela, y quizá en buena parte de América Latina, la mayoría de las mujeres no sólo se esfuerzan para que el hombre que les gusta las vea bellas y apetecibles, no sólo se arreglan para esa persona especial, o para sí mismas como muchas afirman. Como lo dije antes y lo repetiré siempre, lo ideal es que todo el que la vea, cualquiera que se cruce en su camino y con quien tenga algún contacto la encuentre atractiva, hombres y mujeres. Despertar la admiración de las amigas y compañeras de trabajo no es nada despreciable en un país que se desvive por las apariencias y ser bella en Venezuela, estar buena y levantarse a la mayor cantidad de hombres posibles, forma parte de los cánones de éxito en una mujer.
 
Ese comportamiento que antaño se criticaba tanto en los hombres, de tener una conquista en todas partes, de medir su hombría en términos de las mujeres con las que se acostaba, parece no ser un comportamiento exclusivo en el varón hoy día. Hogaño, las mujeres hablan más y con mayor detalle que los hombres de los tipos con los que han salido y a los que han llevado a la cama. Aquello de la mujer trofeo, a quien el macho lucía delante de sus amigos, dejó de ser cosas de hombres. Actualmente hay mujeres que salen con sujetos atractivos, famosos o poderosos, con la única intención de lucirlo como un trofeo, como para seguir una especie de checklist de las medallas en su vida sexual, un armario de conquistas para mostrarlo a amigas y conocidas.
 
El anzuelo no cambia con el objetivo de la pesca, la mujer sigue utilizando la sexualidad –a veces con éxito, a veces sin éxito– para enredarse con un sujeto, sea éste mensajero, policía, banquero, empresario, político o intelectual, aún muchas mujeres en Venezuela creen que todos los hombres están siempre dispuestos a una aventura en la cama. Pero no siempre es así, a veces el hombre no puede, no lo desea o prefiere postergarlo. En estos casos, no tan inusuales como se podría creer, la mujer se siente en la libertad de poner en duda la orientación sexual del caballero, pero también puede llegar a pensar que no es lo suficientemente atractiva como para atraer al hombre que le gusta, ni siquiera para unas apasionadas horas de sexo. Pese a los acelerados cambios en la sociedad, muchas mujeres aún creen que el buen sexo atrapa al hombre o que para mantener feliz a su pareja deben estar siempre dispuestas a tener sexo cuando ellos lo deseen, pues de no satisfacerlos habrá otra que lo haga.
 
No es poco usual que un hombre, ante una ardiente invitación de su pareja para una noche de placer, le responda que no puede porque debe trabajar hasta tarde, que lo difieran para el día siguiente o la próxima semana. Menos raro aún es que en esta situación la mujer piense que ya no es atractiva para su hombre o que hay otra mujer. No obstante, cuando es el novio o la conquista quien llama inesperadamente una tarde para hacer una invitación análoga, la mujer es capaz de cambiarle los planes a todo el mundo para atender “el llamado del amor”, al menos hasta que sienten que lo tienen amarrado.
 
Pero el asunto no se detiene allí, porque también es sabido que la excesiva disposición es una mala señal, podría pasar por desesperada, podría incluso restarle valor… ¡Hay que saber hacerse la dura! Otro elemento adicional de estrés, cuidar constantemente las señales que se le dan al hombre al cual se está conquistando. Si cada vez que él llama para hacer una invitación se está dispuesta a aceptarlo, baja la escala de valoración, no importa si ella está un viernes en su casa sin plan alguno y él la invita a una fiesta; como se supone que ella debería tener planes (porque tener una vida social activa es otra obligación en Venezuela) la mujer debe rechazar la invitación para que él no piense que es una perdedora sin amigos y sin planes para divertirse.
 
Ahora bien, esta receta tiene sus limites, no se debe abusar de ella pues se podrían enviar señales equivocadas y el tipo pensará que no está interesada, de manera que estratégicamente la mujer tiene que estar constantemente revisando el plan para mantener interesado al hombre, como si ya la vida de la fémina criolla no fuera lo suficientemente estresante. Las amigas serán las jueces imparciales de los avances de las maniobras de conquista y le sugerirán cuándo aguantarse las ganas de salir corriendo a ver a ese sujeto especial y cuándo ceder el paso a las emociones.
 
Como en un eterno juego de ajedrez emocional, la mujer venezolana debe cuidar muy bien sus piezas para no terminar siendo el blanco de las críticas de su círculo social por mala estratega y escuchar a los demás decirle “tú siempre cometes el mismo error”.
 
SÍ PAPI/ NO ME JODAS. CONDUCTAS EXTREMAS DE LA MUJER VENEZOLANA.