Recientemente un amigo me preguntaba cuán factible veo Yo que se desate una guerra civil en Venezuela. Luego de lo ocurrido con el fraude de la Constituyente impuesta por el gobierno, me vuelven a hacer la misma pregunta ¿Es factible una Guerra Civil?
 
No soy politóloga, ni historiadora, sólo soy economista y escritora, pero hay un denominador común en las guerras civiles que he conocido: son costosas y alguien tiene que financiarlas. El pueblo pone los muertos, pero ¿quién va a poner el dinero para pagar por las armas que se necesitan?
 
Ya no hay bloques comunista y capitalista que se enfrenten por la hegemonía mundial. Sí, el petróleo sigue siendo un recurso importante en la economía global, pero ¿tan importante como para invertir todo lo que cuesta una guerra civil? En cuanto a estrategia económica ¿Venezuela vale una intervención de las potencias democráticas mundiales? Con mucho pesar debo confesar que no lo creo.
 
Desde el año 2002 muchos venezolanos están esperando la tan ansiada intervención militar de EEUU, y esto no es un chiste, realmente hubo -y sigue habiendo- gente que espera el desembarco de los Marines en el puerto de la Guaira. Sin embargo, lo que muchos adultos contemporáneos no acaban de entender es que a los únicos que nos importa Venezuela es a los venezolanos y, por qué no reconocerlo, a muchos extranjeros que hicieron de nuestro país su Patria.
 
Tenemos que sacarnos de la cabeza esa idea tonta de que nuestro petróleo vale tanto que el mundo se va a pelear por conquistarnos. El mundo ha cambiado, ya no hay Guerra Fría, en el mundo de hoy hasta los países comunistas se han abierto al comercio internacional, así que ya no somos tan geniales ni tan estratégicos.
 
¿Qué viene ahora? ¿Cuál debería ser el siguiente paso?
 
Yo insisto con la misma idea de hace varios años: comencemos a reconciliarnos. Sí, ahora más que nunca. En pleno combate, bajo fuego, en medio de la oscuridad, tenemos que empezar a reconciliarnos. Hagamos lo que hacía la izquierda, siguiendo la estrategia cantadita del trovador venezolano Alí Primera “Busca al obrero en la fábrica/ dale la mano al obrero/ dile que la lucha es larga/ que hay que aligerar la carga/ para trochar el camino del mundo que él se soñó”
 
Sí, la lucha es larga y en la medida que posponemos la tarea de encontrarnos y reconciliarnos, más alargaremos este proceso. Ya es hora de hacer lo que nunca hicimos. Ya es hora de acercarnos con humildad a ese venezolano que piensa distinto y explicarle, sin imponer nuestra visión, porqué es imperante un cambio y, sobre todo, explicarle que ese cambio que queremos no es un retorno a lo que hubo antes.
 
Ciertamente, nunca Venezuela conoció tanta hambre, miseria y violencia; sin embargo, eso no garantiza que estalle una guerra civil y, mucho menos, que ganaría el pueblo que está luchando por un cambio.
 
Mi generación, una generación de idiotas, nunca quiso… o debería decir quisimos, acercarnos con respeto y humildad a los chavistas. Pagamos odio con odio, pagamos mal con mal y esta es la cosecha de nuestros errores y omisiones, aun cuando ninguno lo quiera reconocer.
 
Dejemos los insultos y la sed de venganza de lado y capitalicemos los errores del gobierno, acerquémonos a esos venezolanos que siguen convencidos de que esa revolución es la mejor opción. ¿Quieren revolución? Empecemos por generar ideas para el cambio, donde se incluyan a esas personas a quienes hoy llamamos maburristas, chabestias, etc. Y entendamos que la lucha es larga y aún hay mucho camino por recorrer.
 
La Pedroza.