Dic 05 2017

CUENTOS PEDROCIANOS.

CUENTOS PEDROCIANOS.
 
¿Y si contáramos la realidad como un cuento fantástico? Al fin y al cabo ¿qué es la realidad? ¿qué es lo real? ¿qué es lo imaginario? ¿Es más real lo que se ve o lo que se siente? ¿Serías capaz de ver más allá de lo tangible?
 
Entonces, quizá podrías ver a nuestras sociedades, tan urgidas de un gran líder salvador, como la prostituta que anhela al cliente que la salve de la vida miserable que ella misma se ha labrado. Y quizá, si ves más de cerca, reconocerás el tablero de ajedrez donde estamos parados. ¿Qué pieza eres? ¿Cuál es tu color? ¿Cuál es tu juego? Trátese de relaciones afectivas o intelectuales o institucionales, la gente está jugando juegos de estrategia. ¿Cuántos podrían decir que no son fichas de ese juego? ¿Acaso ese pequeño que es capaz de hacer cualquier cosa por llamar la atención ya no es un peón del gran tablero?
Al fin y al cabo, la realidad no está tan lejos de la fantasía. Tal vez hay algo de Lucifer y Cupido en el diván de tu conciencia. Tal vez juega al psiquiatra cínico más de lo que estás dispuesto a reconocer. Puede que alguna vez te hayas visto frente a frente con la calculadora de sueños y dejaste atrás lo que te hacía único…
 
Pero al principio de todo, antes de la sociedad, está el ser. Y ahí es donde preguntamos ¿Cuándo nos volvimos tan cínicos y decidimos calcular la probabilidad de error antes de rozarnos las manos, antes de dejar que los labios hagan su juego de reconocimiento? ¡Somos cínicos, queremos certeza y sólo nos arriesgamos en la fantasía! Somos como perros que van ladrando y corriendo detrás de un auto, pero si el auto se detiene… Hasta allí nos llega la valentía.
Aunque… hay esperanza. Se cuenta de un Minotauro que fue domesticado. Parece que consiguió algo que no estaba buscando y lo transformó y, a pesar del coqueteo de una ninfa cabezona, aún hoy sigue pastando verdes prados junto a un rebaño y un pastor.
 
La Pedroza.