• Ovidio dijo “No se desea lo que no se conoce”.  Por eso los deseos suelen ser tan pequeños, tan mundanos, a veces tan pobres.  Incluso aquellos que, a la vista de los más insensatos, parecen ser demasiado grandes, cuando se someten al escrutinio del tiempo, resulta que nos quedaron pequeños.  Por eso cada día me convenzo de la importancia de dejar que una fuerza mayor guíe mis sueños, porque creo que hay el universo conspira para mi bien y hay mundos, más allá de mi limitada imaginación, donde Yo puedo alcanzar metas más grandes de las que mi pequeña imaginación es capaz de concebir.  A esa fuerza mayor suelo llamarle Dios… y es un buen aliado.
  • Éxito y felicidad no siempre van de la mano, a menos que se sea lo suficientemente grande para saber que no tener éxito no es, necesariamente, un fracaso.  Se puede ser feliz cuando se tiene éxito, pero esa felicidad dura lo que tarda en llegar en siguiente reto.
  • Si se aprende a sumar pequeños conatos de alegría en el camino que lleva a la meta, mejoran las probabilidades de ser feliz aun sin tener éxito.  Sin embargo, sólo aquel que es capaz de aprender tanto del éxito como del fracaso, tiene más chance de alcanzar la felicidad.
  • Yo creo que una persona es superior, no por lo que tiene, ni siquiera por lo que es, sino porque con su existencia, sus acciones y sus ideas, hace del mundo un mejor lugar para vivir.
  • Saber debe tener un objetivo: ser mejor.  Una persona que sabe mucho y no es mejor gracias a su conocimiento, no es más valiosa que un mueble sobre el cual se colocan los libros de adorno.  Pero quien en su proceso de aprendizaje se hace mejor, para sí mismo y para el mundo, es un tesoro valioso que debe ser cuidado con amor.
  • ¡Ah, ustedes, mortales!  Se creen amantes de la libertad, pero en cuanto su pequeño y limitado ojo percibe un espíritu libre, corren a buscar una jaula para encerrarlo.
  • Quien me diga “empecemos de cero” estará execrado de mi vida inmediatamente.  No consideraría jamás  mantener una relación, de ningún tipo, con una persona capaz de desechar el aprendizaje de una experiencia.  Por eso no olvido, no perdono, nunca hago borrón y cuenta nueva.  No invierto tiempo en relaciones para luego desperdiciar las experiencias.
  • No hay cosa más triste que ver llorar a un gigante, a un monstruo… por eso los cíclopes no deben llorar.
  • La forma más fácil de recibir adoración de terceros es hacerles creer que los escuchas, que te interesan sus intereses.  La forma más fácil de desinteresarte de ti mismo y ser merecedor de desprecio propio, es vivir tratando de hacerle creer a los demás que son interesantes.
  • Procúrate buenas relaciones con todos, todo el mundo es útil, no sabes cuándo te pueden servir.  Máxima aplicada por los inexpertos para sentirse astutos.  En el fondo el dilema es que nunca se sabe quién y cuándo te puede joder.
  • Ciertamente, no le puedes pedir peras al olmo; pero si quieres peras, deja la desidia y el conformismo ¡corta el olmo y siembra peras! Así progresan las personas y las sociedades.
  • Para mí, la condescendencia es la forma más peligrosa de estupidez, dado su efecto multiplicador. Es idiota el condescendiente y el condescendido y este último seguirá por la vida creyendo tener la razón.
  • Caduco el sentimiento, el objeto de aquel luce como un florero sobrecargado… ahora de flores marchitas. Súbitamente surge la interrogante, qué era lo que despertaba tantas pasiones? Y aunque la memoria trate de justificarse, todo luce como una vieja dama con exceso de maquillaje o un anciano flácido con exceso de tatuajes. Así el amor, el rencor, lo que sea que haya despertado demasiada pasión.
  • No soy perfeccionista, pero de vez en cuando me dejo seducir por la neurosis del deseo de lograr lo perfecto. No tengo tildes disponibles, no puedo acentuar las palabras, ergo, debo buscar otras formas de decir lo que quiero sin recurrir al lindo adorno del acento. A veces me toca hacer lo mismo con la vida, cuando a la muy perra se le antoja esconderme las cosas.
  • Es fácil ser orgulloso cuando las cosas van bien. Es “conveniente” mostrarse humilde cuando las cosas se complican. Así son los narcisistas estúpidos, actúan dependiendo de la necesidad del momento y se dicen a sí mismos inteligentes por saber adaptarse a las circunstancias. Pero cuando realmente se es grande, el orgullo no cambia con las circunstancias.
  • Si Yo pudiese elegir ser una Sinfonía, definitivamente sería La Quinta, de Ludwig Van. Si Yo pudiese elegir ser una Ópera, sería Tanhäuser, de Wagner. Y si pudiera elegir ser humano, definitivamente sería Yo.

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